La Vida en Las Haciendas Yungüeñas

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Tipica carretera en los Yungas, Bolivia

Si bien durante la época colonial ya existían africanos en las chacras agrícolas, fue durante la República donde los criollos trasladaron a la mayoría de los africanos esclavizado a la región de los Yungas. Así, de acuerdo a Cajías (1997), el dueño de la hacienda de Mururata, Marqués de Haro, fue quien internó por primera vez a un grupo significativo de esclavos a los Yungas, aunque ya había africanos dispersos en esta región.

Pizarroso, por su parte, dice que, en el año 1830, el Presidente Andrés de Santa Cruz hizo traer desde el Perú a un grupo de africanos esclavizados, para que trabajen en su hacienda yungueña (1977).

En las haciendas, los africanos continuaron esclavizados y expuestos a un sistema muy duro de explotación laboral centrado principalmente en la producción de la coca y los cítricos.

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PresidenteManuel Isidoro Belzu

En 1851, el gobierno del Presidente Manuel Isidoro Belzu promulgó la Ley de abolición de la esclavitud; sin embargo, la situación del pueblo africano continuó igual que antes, ya que tenía libertad, pero no tenían acceso a la tierra y a las herramientas, por lo que continuaron en las haciendas realizando trabajos gratuitos como forma de pago al préstamo de pequeños pedazos de tierra.

Este sistema de explotación se denominaba “Colonato” y consistía en que una familia, incluidos los hijos mayores a 12 años, debían trabajar entre tres y cuatro días a la semana en la tierra del patrón. Un día debía ser destinado a la obtención de la leña y de otras exigencias de la hacienda. Los otros días de la semana podían ser empleados para trabajar en las pequeñas parcelas que el patrón les prestaba para su subsistencia familiar, así como para descansar.

Asimismo, por turno y durante una semana, cada familia debía acudir a la casa del patrón, o de su mayordomo, para atender sus requerimientos domésticos. En estas circunstancias, mujeres y niños estuvieron sujetos a maltratos y violaciones por parte de sus patrones.

En las ciudades, por su parte, el contar con servidumbre africana era símbolo de estatus y prestigio. Así, por ejemplo, es sabido que el barón del estaño, Simón I. Patiño, crio a un niño africano con el fin de que le diera suerte, durante la primera mitad del siglo XX. Según cuentan, Simón I. Patiño bautizo como “Salvadora” a la veta de estaño que descubrió después de haber asumido la tutela del niño Salvador.

Aquí debió iniciar la historia del suerte negrito y la idea de que los Afrobolivianos somos objeto de “suerte”. Una idea totalmente colonial. No crean que hablar aymara o usar poncho es dejar de ser colonizado. Porque hay personas bolivianas que aún se pellizcan o piensan que los Afrobolivianos somos símbolo de suerte.

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Los datos fueron extraídos del documento Historia, Cultura y Economía del Pueblo Afroboliviano producido por FUNPROEIB ANDES Y CONAFRO. Análisis proveído por Alejandro Gutierrez. 

Alejandro Gutierrez es Afrodescendiente.

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